Skip to main content

Anteayer por la noche me acosté pasadas las 3 de la mañana.

Yo, que a las 23h ya estoy acurrucada en la cama, con férula puesta y luz apagada.

Resulta que un imprevisto familiar me tuvo despierta hasta esas horas, y cuando por fin pude meterme en la cama, creía que me iba a explotar la cabeza entre el cansancio y el estrés 🥴

A la mañana siguiente obviamente me levanté hecha polvo. Como cada martes, tenía planificado escribir la newsletter con calma después de mi paseo por la tarde con Tang.

Pero obviamente no pasó.

Pasé toda la mañana arrastrándome hasta la hora de comer, dormí una siesta que necesitaba casi tanto como respirar, y el resto de la tarde fue para descansar la mente y recargar.

Vamos, que no cumplí prácticamente con nada de lo que tenía planificado.

Hace unos años, esto me habría hundido. Me habría pasado el día entero fustigándome por «no ser capaz«, por «perder el tiempo» o por no cumplir con mi propia agenda.

Pero ya no.

Al final terminé redactando esta newsletter que estás leyendo después de cenar, con la energía justa pero suficiente.

Y sin sentirme mal.

Porque he aprendido (con cierta resistencia, lo confieso) que la productividad no va de cumplir planes a rajatabla. Va de saber cuándo soltar el plan y adaptarte a lo que tu cuerpo y tu vida te están pidiendo en ese momento.

📌 El truquito de la semana

Cuando te levantas hecha polvo, o tienes un mal día por el motivo que sea, tu cerebro no está para tareas de foco ni decisiones importantes.

Está en modo supervivencia. Y forzarlo solo consigue que acabes peor.

Así que ahora, cuando me pasa lo que me pasó el otro día, hago esto:

El reajuste energético

  1. Paro y me pregunto: ¿Cómo estoy realmente hoy? (no cómo debería estar, sino cómo estoy)
  2. Miro mi lista de tareas y las divido en dos:
    • Las que necesitan que mi cerebro esté fresco (escribir, crear, decidir, planificar)
    • Las que puedo hacer en «modo zombie» (emails sencillos, tareas administrativas, ordenar, tareas mecánicas)
  3. Reajusto: Las de cerebro fresco las paso a otro día. Las de modo zombie se quedan si me apetece. Y si no me apetece ninguna… descanso y punto.
  4. Me doy permiso: Esto no es «perder el día«. Es invertirlo en recargar para que mañana pueda rendir de verdad.

Ayer apliqué exactamente esto. La newsletter (tarea de foco) se fue a después de cenar. La tarde fue para descansar.

Y aquí estoy, escribiendo esto. ¿Estoy al 100%? No. ¿Tengo energía suficiente para hacerlo? Sí. Y eso es lo único que necesitaba.

No se trata de ser blanda contigo misma. Se trata de ser inteligente.

Mi reto para ti

Piensa en la última vez que tuviste un día de esos: mala noche, imprevisto, bajón, lo que sea.

  • ¿Qué hiciste? ¿Te arrastraste intentando cumplir con todo lo que tenías planificado? ¿O te diste permiso para soltar y reajustar?
  • Y lo más importante: ¿Cómo te sentiste al final del día?

Ahora, para que la próxima vez sea diferente, haz esto:

  • Apunta en tu agenda o tus notas 3-5 tareas que podrías hacer en «modo zombie«. Esas que no necesitan cerebro fresco: emails sencillos, ordenar archivos, tareas administrativas, cosas mecánicas…

Así, cuando te pille un día malo, ya tendrás tu plan B listo.

Y si te apetece, escríbeme contándome cuáles son tus tareas modo zombie y yo te cuento una de las mías que seguro que no te esperas 😅

😺 Sabiduría felina

Siempre digo que Mandi es líquida (Fluid cat para los amigos).

En serio. A veces la observo y parece que no tiene huesos. Se mete en cajas diminutas o se enrosca en el hueco más improbable del sofá (véase la imagen).

Ella no lucha contra el espacio. Se adapta a él.

Si el hueco es pequeño, se hace pequeña. Si tiene toda la cama para ella sola, se expande.

Y yo me pregunto… ¿por qué nosotras no hacemos lo mismo con nuestra energía?

Ella mira el hueco y se adapta porque conoce su cuerpo, sabe hasta dónde puede llegar. Nosotras miramos los huecos en nuestra agenda… pero ¿Cuántas veces nos paramos a mirar cómo estamos antes de intentar rellenarlos?

Quizás el truco no sea encajar más cosas en la agenda, sino conocernos lo suficiente como para saber cuándo toca expandirse y cuándo toca hacerse pequeña.

💡 Cita para pensar

You can’t pour from an empty cup.

Nos leemos la semana que viene.

Y si esta semana te toca algún imprevisto, solo recuerda que el plan está para servirte a ti, y no al revés.

Un abrazo con calma y alma,

Shirly

PD. Por si te lo preguntabas, el imprevisto que me mantuvo en vela se resolvió bien. Y es que a veces la vida y la incertidumbre solo necesitan que estés presente, aunque al día siguiente estés hecha polvo 🥱

Deja de pelearte con tu productividad y empieza a sentirte más tranquila y eficaz

Shirly

Asistente virtual especializada en organización de tiempo, energía y productividad. Creadora del método de productividad sin estrés CalmActividad: un enfoque que te permite avanzar sin volverte loca en el intento.

5 1 voto
Article Rating
Suscríbete
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios