Me he pasado casi un mes entero bloqueada.
Un mes intentando definir mi nuevo servicio de asistencia virtual. Un mes dándole vueltas, reescribiendo, borrando y empezando de cero.
Un mes en el que cada vez que me sentaba a trabajar en ello, aparecían todos mis demonios internos: la perfeccionista, la impostora, la insegura… ¡Ha sido toda una fiesta para mi mente boicoteadora! 😒
¿Y sabes cuál era mi problema?
Que estaba intentando crear algo perfecto desde el primer momento.
Como si la primera versión de mi servicio tuviera que ser ya la definitiva.
Como si no pudiera cambiarlo después, ajustarlo, mejorarlo o incluso pivotar completamente si hiciera falta.
Seguro que a ti también te suena esa vocecita: «Espera a tener el plan perfecto», «Hazlo cuando sepas más del tema», «Empieza cuando lo tengas todo controlado»…
Esa misma que hace que lleves meses (o años) posponiendo ese proyecto que tanto te importa 💔
En mi caso, después de casi un mes dándole vueltas a algo que es muy importante para mí, tuve claro que la primera versión que crease no iba a ser la definitiva.
Y no solo está bien así, es que tiene que ser así.
Porque la magia no está en empezar con todo perfecto. La magia está en empezar, ver qué pasa, y entonces ir ajustando y aprendiendo con tu propio proceso.
📌 El truquito de la semana
Hace unas semanas terminé de leer un libro que se llama The 1% Rule, y ahí encontré esta frase:
«La primera iteración que hagas en cualquier cosa nunca va a ser el resultado final.»
Y pensé: claro, es que es imposible que lo sea.
Porque no puedes ajustar algo si estás fuera mirándolo. Tienes que estar dentro para saber qué hay que cambiar.
Si esperas a tener más dinero, más tiempo, más claridad, más formación… te vas a quedar exactamente donde estás 👇
Porque no estás generando nada que te permita aprender y pivotar sobre la marcha, desde dentro.
La regla del 1%
La idea es simple (aunque no siempre fácil de aplicar): descomponer cualquier objetivo grande en la acción más pequeña posible.
Tan pequeña que te resulte casi imposible no hacerla.
Esto significa dejar de marcarte objetivos como:
- «Voy a lanzar mi negocio»
- «Voy a escribir un libro»
- «Voy a definir un servicio» —este se lo dedico a mi «yo» de hace unas semanas 😅
Y empezar a marcarte otros como:
- «Voy a hacer 3 llamadas de ventas hoy»
- «Voy a escribir 200 palabras cada día»
- «Voy a definir en una frase cómo quiero ayudar a mis clientes»
¿Por qué funciona? Porque reduces la fricción de empezar.
Y una vez que empiezas, aunque sea con algo pequeñísimo, ya estás dentro. Y ya puedes ver, aprender y ajustar.
Mi reto para ti
Piensa en ese proyecto que llevas posponiendo porque estás esperando ese momento perfecto.
Ahora pregúntate: ¿Cuál es la acción más pequeña que podría hacer hoy para empezar?
Luego hazla sin esperar a tenerlo todo claro ni saber cómo va a terminar. No busques que sea perfecto, sino que esté hecho.
Porque una vez estés dentro, podrás pivotar si las cosas no salen como esperas. O puede que descubras caminos que tu versión perfecta no contemplaba 😉
Y si te apetece, responde a este email y cuéntame cuál es tu proyecto y tu 1% para empezar. Compartir compromisos multiplica las probabilidades de cumplirlos, así que ¡aprovéchame!
😺 Sabiduría felina
Tendrías que ver a Mandi cuando se cuela una mosca en casa.
Es una gran cazadora.
Pero no te creas que se queda ahí sentada analizando la trayectoria perfecta, calculando ángulos o esperando a ver cuándo la mosca se lo pone fácil.
Ella simplemente salta a cazarla. Falla. Y vuelve a intentarlo desde otro ángulo. Así hasta que lo consigue.
Con cero dramas, ni culpas, ni «debería planearlo mejor».
Está claro que los gatos entienden mucho mejor que nosotras que la perfección no existe antes de empezar.
Ay amiga… Nos queda tanto que aprender de estos maestros zen.
💡 Cita para pensar
Perfect timing is an illusion. It lets us off the hook, so we don’t have to summon the courage to make a decision and execute it —Tommy Baker
Nos vemos la semana que viene con más reflexiones, truquitos y sabiduría felina.
Un fuerte abrazo con calma y alma,
Shirly
PD. Por si te lo preguntabas, ya tengo definido mi servicio. Ahora estoy trabajando para lanzarlo de cara a Año Nuevo y, no te voy a engañar, estoy emocionada y nerviosa a partes iguales. Pero aquí sigo, practicando lo que predico: empezando imperfecta y ajustando sobre la marcha 🙂



