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Esta semana en una mentoría grupal, A. compartió conmigo esto:

«Shirly, tengo demasiados frentes abiertos. No puedo quitarme de nada y tampoco dedicarle todo el tiempo que me gustaría a mi libro, que es mi proyecto más importante.»

Fue escucharlo y quedarme congelada. No porque no supiera qué decirle, sino porque me vi totalmente reflejada.

Sin irnos más lejos, este pasado mes de septiembre yo estaba exactamente igual.

Andaba con mil proyectos abiertos, convenciéndome de que «todo era importante», de que «ya encontraría el tiempo» o de que «solo es cuestión de organizarme mejor».

Qué ingenua puedo llegar a ser 😒

Si casi nunca es cuestión de organizarse mejor.

Este síntoma suele ser más bien una necesidad imperativa de soltar.

Pero tenemos la mala suerte de vivir en un mundo que nos vende que ser productiva es hacer/tener MÁS:

  • Más proyectos
  • Más colaboraciones
  • Más ideas en marcha,…

Como si el problema fuera que todavía no has encontrado la app, técnica o superpoder mágico que consiga que puedas sostenerlo todo.

Pero NO necesitas una mejor técnica de organización. Necesitas soltar.

Y sí, ya sé que suena contraintuitivo. «¿Cómo voy a ser más productiva haciendo MENOS?» Pues precisamente porque tu energía no es infinita. Y cada cosa que mantienes a medias te la está robando de lo que realmente importa.

Así que hoy quiero hablarte de algo que casi nunca encontrarás en los consejos de productividad del gurú de turno: el arte de soltar.

📌 El truquito de la semana

Ojalá soltar fuera tan fácil como decir: «pues dejo esto y listo».

Pero ambas sabemos que no lo es.

Lo primero es identificar QUÉ soltar. Y para eso, toca hacer inventario.

Auditoría de proyectos

Coge papel y lápiz —nada de apps, que luego nos dispersamos 😅 —y escribe TODOS los proyectos y compromisos que tienes en marcha.

Desde tu proyecto estrella hasta esa idea de negocio que llevas meses sin tocar.

Todo.

Cuando lo tengas, responde a estas cuatro preguntas:

1. ¿Qué no me duele soltar?

Aquí van esos proyectos a los que se apuntó «alguna versión pasada de ti», pero que ya no tienen sentido para quien eres ahora.

En mi caso: unas clases a las que seguía yendo por inercia, pero que ya no me motivaban.

2. ¿Qué me haría sentir alivio si dejo de cargar?

No se trata de qué te costaría soltar, sino de qué te quitaría un peso de encima una vez no esté ahí.

Para mí fue un cliente con el que llevaba más de 2 años colaborando. Cada proyecto con él me generaba más estrés y dolores de cabeza que otra cosa. ¿Me costó soltarlo? Sí. ¿Me sentí aliviada después? Totalmente.

3. ¿Qué es un «debería» o prioridad de otra persona?

Esos compromisos que asumiste porque «se supone que deberías», porque alguien más lo necesita, o porque te daba cosa decir que no.

Son prioridades de otras personas.

Recuerda esto: si no conecta con TUS prioridades reales y lo que te hace prosperar, estás gastando energía limitada en la agenda de otro.

4. ¿Qué es una «buena idea» pero no me llama de verdad?

Proyectos que suenan bien en papel pero que no te inspiran, ni te frustran, ni te llaman.

Son neutros. Y los neutros te chupan energía sin darte nada a cambio.

Mi reto para ti

Esta semana bloquea dos horas en tu calendario para hacer una auditoría de proyectos (y responde siendo 100% honesta contigo misma a las preguntas).

Cuando termines, tendrás una lista clara de qué proyectos están ahí por inercia, por culpa, o porque son prioridad de otros.

Esa lista será tu punto de partida para empezar a recuperar tu energía.

Y recuerda: tu primer paso no será soltar. Será ver con claridad qué te está quitando espacio para lo que realmente importa y tomar decisiones desde ahí.

😺 Sabiduría felina

Taka estuvo obsesionada con una pelotita rosa durante semanas.

La perseguía por toda la casa, la escondía debajo del sofá, maullaba para que se la lanzara una y otra vez. Era su pelota.

Hasta que un día dejó de serlo.

Ahí sigue la pelotita, rodando por el pasillo cada vez que paso. Y Taka ni la mira. Pasó a otra cosa. Sin pensar «debería seguir jugando con esto porque me encantaba hace dos semanas».

Simplemente… Next.

Los gatos no se aferran a lo que dejó de tener sentido. No guardan cosas «por si acaso» vuelven a interesarles. No se sienten mal por cambiar de prioridades.

Nosotras, en cambio, seguimos cargando proyectos, compromisos y pelotitas rosas que ya no nos motivan… solo porque alguna vez sí lo hicieron.

A veces la sabiduría está en soltar sin drama lo que ya no encaja.

💡 Cita para pensar

You can do anything, but not everything—David Allen

Nos vemos la semana que viene con más reflexiones, truquitos y sabiduría felina.

Un abrazo con calma y alma,

Shirly

Deja de pelearte con tu productividad y empieza a sentirte más tranquila y eficaz

Shirly

Asistente virtual especializada en organización de tiempo, energía y productividad. Creadora del método de productividad sin estrés CalmActividad: un enfoque que te permite avanzar sin volverte loca en el intento.

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